Qué cepillo para qué pelo: la guía para no comprar cinco y usar ninguno
La mayoría de los dueños tiene tres cepillos en un cajón y ninguno llega a la raíz. Cuatro tipos de pelo, una o dos herramientas por tipo, y la técnica que las hace funcionar.
Por Jordi Ferrer · 14 de agosto de 2026 · 7 min de lectura · Peluquero canino, colaborador de PerroAmante

El pasillo de cepillos de cualquier tienda tiene veinte referencias y ninguna explicación. Se compra el que parece más completo, se usa dos veces y se guarda. Este artículo va al revés: primero el pelo de tu perro, después la herramienta, y solo una o dos.
Por qué la herramienta importa tanto
Cepillar no es peinar la superficie. Es llegar a la piel, retirar el pelo muerto antes de que se apelmace o acabe en el sofá, repartir la grasa natural y mirar de cerca lo que pasa debajo. Un cepillo que solo pasa por encima no hace nada. Por eso hay perros que se cepillan cada semana y aun así llegan a la peluquería con nudos hasta la piel.
Pelo corto y liso
Bóxer, beagle, galgo, bulldog, labrador de pelo corto. El pelo es pegado al cuerpo, sin capa interna densa, y se renueva de forma continua con pelos finos y rígidos que se clavan en los tejidos.
Herramienta: un guante de goma con púas cortas o un cepillo de goma. Atrapa el pelo muerto por fricción, masajea la piel y reparte la grasa. Un cepillo de púas metálicas aquí no aporta nada y puede rayar la piel.
Frecuencia: una o dos veces por semana, cinco minutos. En muda, a diario.
Pelo doble
Pastor alemán, husky, border collie, golden, akita, spitz. Una capa externa de pelo más largo y una capa interna densa y lanosa que aísla del frío y del calor. Es la que se suelta a mechones en primavera y otoño y la que se apelmaza si no se llega a ella.
Herramienta: un rastrillo para capa interna, con dientes largos y separados que atraviesan la capa externa y peinan la interna sin cortarla, y un cepillo de púas para el acabado. Las herramientas de deslanado con cuchilla funcionan, pero con cuidado: sin apretar y sin insistir en la misma zona, porque pueden cortar pelo sano.
Técnica: separa el pelo por capas con una mano, apoya el rastrillo en la piel y peina hacia fuera sin tirar. Insiste en cuello y detrás de las orejas.
Frecuencia: dos o tres veces por semana, diez minutos. En muda, a diario. Nunca rapar: la capa externa protege del sol y la interna puede no volver a crecer igual.
Pelo largo y fino
Yorkshire, maltés, shih tzu, cocker, setter, cavalier. Pelo que crece continuamente, fino, que forma nudos detrás de las orejas, en las axilas, en la ingle y bajo el collar en cuestión de días.
Herramienta: un peine metálico de dientes anchos y finos, que es el que detecta el nudo antes de que crezca, y un cepillo de púas metálicas con punta protegida para el acabado. Un espray desenredante ayuda a que el peine resbale y a no tirar.
Técnica: siempre desde la piel hacia fuera, por capas, y siempre en seco o con el espray. Los nudos se sujetan por la base con los dedos para que no tiren de la piel y se deshacen desde la punta. Si un nudo ya está pegado a la piel, no se corta con tijeras en casa: se lleva al peluquero.
Frecuencia: a diario o cada dos días, diez minutos. Antes de cada baño, siempre.
Pelo rizado o lanoso
Caniche, bichón, perro de agua, labradoodle. El pelo muerto no cae: se queda enredado en el rizo y forma una capa compacta que, si no se peina hasta la piel, solo se puede rapar.
Herramienta: un cepillo de púas metálicas largas, tipo slicker, con las puntas suaves, y un peine metálico para comprobar que has llegado a la piel. El peine es el juez: si no pasa hasta la raíz, no has terminado.
Técnica: por capas, desde la piel, con el slicker en movimientos cortos y sin apretar, y después el peine. Zonas críticas: axilas, ingles, detrás de las orejas, la cola y donde roza el arnés.
Frecuencia: a diario en pelo largo, dos o tres veces por semana en pelo corto de peluquería. Y corte profesional cada seis a ocho semanas.
Lo que sobra
Los cepillos de dos caras que hacen de todo y nada bien. Los cepillos de púas sin punta protegida en pelo fino. Y cualquier herramienta que haga que tu perro se aparte: si tira o araña, no es el perro, es la herramienta o la técnica.
Rutina PerroAmante
Entender: primero el tipo de pelo, después la herramienta, nunca al revés. Cuidar: una o dos herramientas correctas, por capas desde la piel, sin tirar, en el mismo sitio y a la misma hora, terminando antes de que se canse. Mantener: la frecuencia de tu tipo de pelo, cepillado antes de cada baño, un peluquero para los cortes y los nudos pegados a la piel, y herramientas limpias de pelo después de cada uso.
Cuándo acudir al veterinario
Si al cepillar encuentras piel roja, húmeda, con heridas, costras o mal olor bajo el pelo. Si aparecen calvas redondas o zonas donde el pelo se cae dejando la piel a la vista. Si el pelo cambia de textura, se vuelve quebradizo o pierde brillo de forma general sin haber cambiado nada. Si te has hecho un corte en la piel al intentar quitar un nudo. Y si el manto está tan apelmazado que llega a la piel: ahí primero el peluquero o el veterinario, y después la rutina.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un veterinario.

