La muda del perro: cuánto dura, por qué en un piso no termina y cómo llevarla
Dos mudas al año de tres a seis semanas es lo normal. Si la tuya dura todo el año, la calefacción tiene más culpa que el perro. Una guía de temporada.
Por Marta Vidal · 20 de agosto de 2026 · 7 min de lectura · Redacción, Equipo PerroAmante

Septiembre. Vuelves de vacaciones, tu perro empieza a soltar pelo y te preguntas si esto es normal o si en primavera también fue así y ya no te acuerdas. Sí, fue así. Y en un piso con calefacción es probable que entre medias tampoco parara del todo. Esta es la guía para entender qué está pasando y qué cambia según la estación.
Cómo funciona el ciclo del pelo
Cada pelo crece, descansa y cae, y otro ocupa su lugar. En la naturaleza, la luz del día es el reloj: cuando los días se alargan en primavera, el perro suelta la capa de invierno; cuando se acortan en otoño, suelta la de verano y crece la gruesa. Son dos mudas intensas y breves, de tres a seis semanas cada una.
En casa, el reloj se desajusta. Luz artificial hasta medianoche, veinte grados en enero, aire acondicionado en agosto. El cuerpo del perro no sabe qué estación es y muchos perros de piso mudan un poco todo el año, con dos picos algo más marcados. No es un problema de salud; es una consecuencia de vivir dentro.
Cada pelo muda distinto
El pelo doble, el de pastores, huskies, goldens y spitz, suelta la capa interna en mechones algodonosos que salen a puñados. Es la muda más visible y la más corta si se cepilla bien.
El pelo corto, el de bóxers, beagles y labradores, suelta pelos finos y rígidos, pocos a la vez pero de forma constante. Se clavan en los tejidos y son los más difíciles de quitar del sofá.
El pelo rizado y el largo de peluquería apenas sueltan al exterior, pero el pelo muerto se queda dentro del manto y, si no se peina, forma nudos. Aquí la muda no se ve, se nota en el peine.
Primavera
La muda de invierno a verano. Empieza con los primeros días largos, entre marzo y abril, y dura hasta mayo. Es la más abundante en perros de pelo doble.
Qué hacer: cepillado diario con rastrillo de capa interna en pelo doble, guante de goma en pelo corto. Un baño a mitad de la muda con secado a fondo con secador afloja mucho pelo muerto de golpe. Cepilla antes y después.
Verano
Entre mudas. El pelo cae poco y el manto de verano debería estar asentado. Si en pleno julio sigue soltando a puñados, mira la alimentación y el estrés, o consulta.
Qué hacer: cepillado de mantenimiento dos o tres veces por semana. Nunca rapar para el calor: el manto aísla del sol y la capa interna rapada puede no volver a crecer igual.
Otoño
La muda de verano a invierno, entre septiembre y noviembre. Menos aparatosa que la de primavera en volumen, pero en pisos con calefacción temprana se alarga.
Qué hacer: lo mismo que en primavera, y vigilar la piel: con la calefacción baja la humedad y la piel se reseca, lo que añade caspa al pelo. Un cepillo de púas suaves reparte la grasa natural.
Invierno
El manto debería estar en reposo. Si tu perro suelta pelo en enero de forma notable, la calefacción es la primera sospechosa: veinte grados y aire seco. Baja un grado, ventila cada mañana y humidifica si puedes.
Qué hacer: cepillado dos veces por semana, y atención al pelo apagado o quebradizo. Pregunta a tu veterinario si su dieta aporta suficientes ácidos grasos; los cambios en el pelo tardan seis a ocho semanas en verse.
La casa durante la muda
Cepilla fuera o sobre una sábana que después sacudes. Una manta lavable en su sitio del sofá. Aspirador con cepillo para textiles dos veces por semana. Y la regla más útil: cada minuto de cepillado son diez minutos menos de rodillo quitapelusas.
Rutina PerroAmante
Entender: dos mudas al año de tres a seis semanas; en un piso, un poco todo el año por la luz y la temperatura. Cuidar: la herramienta que llega a la capa interna, diez minutos al día en muda y dos o tres veces por semana el resto, baño con secado a fondo a mitad de la muda, nunca rapar. Mantener: grasas de calidad en la dieta con el visto bueno del veterinario, casa a un grado menos y ventilada, manta lavable, y reposición del complemento si lo usa antes de la siguiente temporada.
Cuándo acudir al veterinario
Si aparecen calvas, zonas simétricas sin pelo o piel a la vista. Si la piel bajo el pelo está roja, oscura, con costras o con olor. Si la caída viene con picor intenso, más sed, cambios de peso o menos energía. Si el pelo se cae a mechones en cualquier estación sin haber cambiado nada. Y si una muda no ha terminado a las ocho semanas: eso ya no es muda, y merece que alguien mire más allá del cepillo.
Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un veterinario.
