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Higiene de oídos

Cómo limpiar los oídos de tu perro sin bastoncillos y sin hacerle daño

El oído del perro tiene forma de L y todo lo que entra se queda abajo. La técnica correcta llena, masajea y deja que él haga el resto.

Por Equipo PerroAmante · 19 de julio de 2026 · 6 min de lectura · Redacción veterinaria

Cómo limpiar los oídos de tu perro sin bastoncillos y sin hacerle daño

Si alguna vez has intentado limpiar los oídos de tu perro con un bastoncillo de algodón, probablemente has hecho dos cosas sin querer: empujar la cera hacia el fondo y enseñarle a tu perro que la limpieza de oídos es desagradable. No es culpa tuya. Es que el oído del perro no funciona como el nuestro.

Un conducto en forma de L

El conducto auditivo del perro baja en vertical desde la oreja y después gira casi en ángulo recto hacia el tímpano. Es largo, estrecho, cálido y con poca ventilación, sobre todo en perros de orejas caídas o con mucho pelo dentro. Todo lo que entra, agua, polvo, pelo, cera, tiende a acumularse en el codo de esa L, donde tú no llegas y donde un bastoncillo solo compacta.

Un poco de cera es normal y protege la piel del conducto. El problema empieza cuando se acumula, se humedece y el ambiente se vuelve ideal para que levaduras y bacterias, que siempre están ahí, se multipliquen. Entonces aparecen el olor, el sacudir la cabeza y el rascado.

Primero mirar, después decidir

Una vez por semana, con buena luz, levanta la oreja y observa. Un oído sano es rosado, seco y no huele a nada. Si es así, no hace falta hacer nada: limpiar un oído sano de más lo irrita.

Si ves cera marrón clara en cantidad moderada, sin olor y sin enrojecimiento, es momento de limpiar. Si el oído está rojo, caliente, hinchado, con secreción, con mucho olor o si tu perro se queja al tocarlo, no limpies: eso es del veterinario, y el limpiador puede empeorarlo o esconder lo que él necesita ver.

Lo que necesitas

Un limpiador ótico formulado para perros. Está pensado para disolver la cera, arrastrarla y evaporarse sin dejar humedad. Nada de agua, suero, alcohol, peróxido ni vinagre: dejan humedad o alteran la piel del conducto.

Gasas o discos de algodón, una toalla vieja para el momento de sacudir, y premios. Nada de bastoncillos.

La técnica en cinco pasos

Uno. Siéntate en un lugar fácil de limpiar, con el perro tranquilo y a tu lado. Si es la primera vez, dedica dos días solo a levantar la oreja, tocar la base y premiar.

Dos. Levanta la oreja y llena el conducto con el limpiador hasta que veas el líquido asomar. Parece mucho; es lo que hace falta para llegar al codo de la L. Evita que la punta del bote toque el oído.

Tres. Suelta la oreja y masajea la base, justo debajo de donde se une a la cabeza, durante veinte o treinta segundos. Oirás un chapoteo: es el limpiador moviéndose en el fondo y aflojando la cera.

Cuatro. Apártate y deja que sacuda. Es el paso más importante y el que la gente intenta evitar. Al sacudir, la cera aflojada sube desde el fondo hasta la entrada del conducto, donde sí llegas.

Cinco. Con una gasa alrededor del dedo, retira lo que ha salido de la entrada del conducto y de los pliegues de la oreja. Solo hasta donde llega tu dedo sin forzar. Premio, y el otro oído.

Después de bañarlo o de nadar

El agua que entra en el conducto se queda en la L. Después de cada baño o chapuzón, seca la entrada del oído con una gasa, deja que sacuda y, si tu perro es de orejas caídas o nada a menudo, una limpieza con el limpiador ese mismo día ayuda a arrastrar el agua.

Cada cuánto

En un perro sano, cada dos a cuatro semanas suele ser suficiente, y después de mojarse. En perros con orejas caídas, mucho pelo en el conducto o que nadan a menudo, cada dos. En perros de orejas erguidas y conducto ventilado, a veces basta con mirar y limpiar cada mes o más. La revisión semanal es la que manda.

Rutina PerroAmante

Entender: la L del oído acumula abajo y un bastoncillo compacta. Cuidar: limpiador ótico para perros, conducto lleno, veinte segundos de masaje, sacudida y gasa en la entrada, cada dos a cuatro semanas y tras el agua. Mantener: revisión semanal de un minuto, secado tras cada baño, y anotar las fechas si un oído se irrita más de una vez para llevar el registro al veterinario.

Cuándo acudir al veterinario

Antes de limpiar si el oído está rojo, caliente, hinchado, con secreción, con mucho olor o si duele al tocarlo. Sin esperar si tu perro inclina la cabeza de forma persistente, pierde el equilibrio o camina en círculos, o si las molestias han empezado de golpe en un solo oído tras un paseo por el campo, porque puede haber una espiga dentro. Y si los oídos se irritan una y otra vez, la solución no es limpiar más: es encontrar la causa con tu veterinario.

Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un veterinario.

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