90 días de garantía: si no notas la diferencia, te devolvemos el dinero.
Volver

Patas y almohadillas

Almohadillas secas y asfalto de verano: la regla de los cinco segundos

En julio el asfalto de una ciudad española supera los sesenta grados. Las almohadillas lo aguantan mucho, pero no todo. Cómo protegerlas sin botines.

Por Marta Vidal · 2 de agosto de 2026 · 6 min de lectura · Redacción, Equipo PerroAmante

Almohadillas secas y asfalto de verano: la regla de los cinco segundos

Un mediodía de julio en Madrid, Sevilla o Barcelona, el asfalto puede estar a más de sesenta grados. Nosotros lo notamos a través de la suela. Tu perro lo pisa directamente con una piel que, aunque gruesa, sigue siendo piel. La mayoría de las almohadillas secas, agrietadas y doloridas que vemos en verano tienen la misma causa: paseos a la hora equivocada sobre el suelo equivocado.

Cómo es una almohadilla

La almohadilla es la piel más gruesa del cuerpo del perro, con una capa externa de células muy compactas y, debajo, tejido graso que amortigua. Por fuera, una fina película de grasa la mantiene flexible. Esa película es la que se pierde con el calor, la sal, la arena seca y el agua con cloro, y sin ella la almohadilla se reseca, pierde elasticidad y se agrieta con el propio movimiento del perro.

Una grieta pequeña molesta. El perro se la lame. La saliva mantiene la zona húmeda, la piel se ablanda, la grieta se abre más. Y entre los dedos, la humedad constante crea su propio problema.

La regla de los cinco segundos

Antes de salir, apoya el dorso de la mano en el asfalto durante cinco segundos. Si no aguantas, tu perro tampoco. Es la única prueba que necesitas y funciona a cualquier hora y en cualquier ciudad.

En verano, eso suele significar pasear antes de las diez de la mañana y después de las nueve de la noche. A mediodía, si hay que salir, tierra, hierba o sombra, y trayectos cortos. Las aceras de piedra clara queman menos que el asfalto oscuro; los alcorques y los parques, mucho menos.

Los otros enemigos del verano

La arena de la playa. Seca y caliente, actúa como papel de lija y absorbe la grasa de la almohadilla. Tras la playa, aclara las patas con agua dulce y seca bien entre los dedos.

El agua con cloro o con sal. Reseca. Mismo aclarado.

Las superficies metálicas y las alcantarillas. Pueden estar mucho más calientes que el asfalto de alrededor. Un solo paso basta para una quemadura.

Los caminos de grava y las rocas calientes en excursiones. Un perro que corre no se detiene por el calor del suelo, y las almohadillas se desgastan hasta la carne viva sin que lo veas hasta la vuelta.

Botines: cuándo sí y cuándo no

Los botines protegen en excursiones largas por terreno abrasivo y en perros con almohadillas ya dañadas que necesitan curarse. No sirven para el paseo diario de ciudad en verano: dentro hace más calor, el perro suda por las almohadillas y no puede, y muchos perros los odian. Si los usas, que sean de la talla correcta, con suela flexible, y quítalos al llegar para secar y revisar.

El bálsamo y cómo usarlo

Un bálsamo para almohadillas formulado para perros, sin perfume, repone la película de grasa que el calor retira. Se aplica una capa fina con el dedo, masajeando hasta que se absorbe, dos o tres veces por semana en verano y cada vez que las almohadillas se vean secas o apagadas. Después, dos minutos de distracción con un juguete para que no lo lama antes de que penetre. Por la noche, antes de dormir, es el mejor momento.

Sobre una grieta ya abierta y profunda, el bálsamo no es el tratamiento: es el veterinario.

La revisión de dos minutos

Al volver de cada paseo: las cuatro almohadillas, los espacios entre los dedos, las uñas. Buscas grietas, zonas rojas, algo pegado, olor entre los dedos. Retira con los dedos o pinzas romas lo que veas, limpia con un paño húmedo o una toallita sin alcohol y seca bien. En verano, este gesto detecta el problema el primer día en lugar de la primera semana.

Rutina PerroAmante

Entender: la almohadilla es piel y pierde su grasa con el calor y la sal. Cuidar: regla de los cinco segundos antes de salir, paseos antes de las diez y después de las nueve, aclarado tras playa o piscina, bálsamo dos o tres veces por semana, revisión de dos minutos al volver. Mantener: uñas cada dos semanas, pelo entre los dedos recortado, y reposición del bálsamo antes del primer día de calor.

Cuándo acudir al veterinario

Si ves una grieta profunda que sangra, una almohadilla en carne viva, ampollas o piel que se desprende, porque eso es una quemadura y necesita tratamiento. Si tu perro cojea, no quiere apoyar una pata o se lame una sola pata con insistencia. Si la zona entre los dedos está roja, húmeda y huele pese a secarla cada día. Y si las almohadillas se agrietan una y otra vez aunque las cuides, porque entonces la causa puede estar en la piel en general, no en el asfalto.

Esta información es educativa y no sustituye la valoración de un veterinario.

Sigue por aquí

Una guía útil al mes. Sin ruido.